miércoles, 11 de enero de 2017

El Caminante

Mis ojos se abrieron, lo primero que vi fue el cielo azul. Hermoso. El clima era agradable, el viento mecía mi cabello. Sin embargo, el olor…ese olor a basura quemada me hizo toser, me senté observando mejor lo que me rodeaba. Mi corazón se encogió, y de inmediato comencé a llorar. A mi alrededor no había nada más que destrucción. Comencé a detallar las cosas que se encontraban destruidas. Casas, edificios, arboles, caminos, tiendas y escuelas. En resumen, todo se encontraba hecho polvo. En ruinas. Mi hogar, fue lo primero que pensé. Pero, ¿Cuál hogar? No recordaba nada, ¿tenía una familia? ¿Amigos? ¿Alguien? No podía saberlo. Apenas recordaba quien era.  Era nadie, en un mundo en el que nadie quedaba.  ¿Qué sucedió? ¿Qué ocasiono esto? No lo sabía.sin-titulo


Me levanté y noté mi ropa hecha jirones, tenía tierra hasta en los oídos. Seguía tosiendo. No tenía zapatos, mis pies estaban desnudos llenos de arena. Por un momento albergué esperanzas, quizás alguien, no solo yo, alguien además de mi quedaba con vida. Y comencé a buscar, entre los escombros, entre las ruinas y las paredes destruidas, busqué y busqué, hasta que el cielo se ocultó y el clima cambió.


Era de noche, hacia frió. Necesitaba sobrevivir. No fue hasta que pensé en eso que comencé a sentir hambre. Esta vez fui en busca de suministros. Algo debió haber quedado. Y así fue, conseguí algo para comer y un lugar donde resguardarme. Pase la noche allí, bajo unos escombros cerca del bosque —por muy peligroso que fuera— hasta que amaneció y una nueva tarea surgió. Me di cuenta que era bueno armando cosas. Fui tomando de distintos lugares cosas que me sirvieran para construir un hogar. Una cama, una cocina, un baño, lo construí todo. Y con el paso del tiempo no necesitaba nada más, hasta que un día no pude aguantarlo y finalmente admití cuan solo me sentía. Entendí que me hacía falta algo sumamente esencial: Compañía. Y ya que era bueno armando cosas, ¿Por qué no crear un amigo? Lo hice. Una y otra vez, buscaba los materiales y creaba y creaba con mis manos hasta que me sentía satisfecho y ponía a funcionar mi obra, cuando esta se desplomaba frente a mis ojos. Era de día, luego de noche, cada día encontraba un nuevo material y me decía: ‘’Esta vez sí funcionara’’. No lo hacía. Cada día pasaba y mi creación fallaba. Entonces me rendí. No podía armar un amigo. No tenía esa capacidad. Bañado en frustración, salí de la casa que construí y emprendí un viaje por el mundo.


Crucé la selva, el desierto, el polo norte, ciudades, múltiples ciudades y pueblos desplomados y destruidos hasta los cimientos. No entendí porque lo hacía, no había nada allá fuera para mí. Nada cambiaría, mi situación estaba clara, estaba solo en el mundo. Tan solo llevaba conmigo una mochila improvisada que yo había creado, con suministros que había encontrado, comida sobre todo.


Seguí caminando hasta que mis pies me pedían a gritos que me detuviera. Entonces me detuve, descansé y luego seguí caminando. Me pregunté de nuevo: ¿Por qué lo haces? No tenía respuesta. Pero si sabía que no pasaría toda mi vida bajo un techo que pronto se desplomaría. Si tengo el mundo para mí solo, entonces ¿Por qué no recorrerlo? Cuando no te queda más nada. Me preguntaba también que haría cuando hubiese recorrido cada parte del mundo. No lo sabía. Y eso me deprimía aún más, para que vivir cuando se esta tan solo.


Caminé y caminé, hasta que me encontré con un acantilado, ese era el fin de mi camino. Me acerqué al borde y vi el mar ¿Qué sería de mí sí me lanzara? Di un paso adelante y creí que ese sería el instante en el que mi vida entera pasaría delante de mis ojos ¿pero qué vida? Si no recordaba nada. Di otro paso, y otro. Entonces, escuché un ruido. ¿Pasos? Imposible. Hice caso omiso, di otro paso y una piedra cayo. Sería mi fin. Volví a escuchar algo. Entonces me detuve, volteé sintiéndome curioso y atraído por esa presencia que se encontraba tras de mí. ¿Estaría delirando? Me giré por completo y vi la silueta de una persona oculta entre las sombras. Era humano.


No estaba solo.


Steph A.C.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.

Blogroll

About

Blogger templates